Políticos,
profesionales, artistas, trabajadores, amas de casa en fin pueblo
Después de que un numeroso grupo de partidarios del gobierno, se decanto por la opción de
Capriles, los trabajadores de industrias e instituciones del gobierno hicieron
otro tanto; los artistas y creativos de más renombre hicieron lo mismo;
nosotros los pobladores nos sentimos estimulados. Los partidarios del gobierno,
perdieron el miedo, al igual que trabajadores y artistas, estos últimos tenían
que reaccionar; porque ellos son uno de los gremios más atacados por este
gobierno. Nosotros los del pueblo los que no tenemos una pantalla de televisión,
los que hacemos trabajo de calle queremos presentar una muestra de lo que un
pueblo unido puede hacer. Ellos desde las pantallas de televisión y nosotros
desde nuestros barrios, urbanizaciones, campos, calles, veredas y avenidas. Dentro de la pantalla y fuera de ella, somos
solamente venezolanos que aspiramos lo mismo, el regreso de la democracia pero
no esa democracia que quieren tipificar con un solo gesto, el de votar.
Queremos la democracia con su verdadero significado, libertades, oportunidades,
respeto, justicia y, sobre todo; nuestra soberanía libre del régimen Castro-comunista.
Mi
barrio, mis calles, ahí crecí
La
iniciativa de formar comandos familiares se propago por todo el país, cada casa
de cualquier barrio, parroquia, ciudad, municipio, Estado se lleno de
comanditos o comandos familiares. Por lo que voy a postear una muestra de
lo que es esto: En el campo donde vivo son un éxito pero…quiero mostrar las calles
de la parroquia donde me crie, con los adultos mayores como la abuelita Gladys,
mujeres de mediana edad con las que fui a la escuela, al liceo y que nos
separamos cuando cada una escogió su propia ruta de vida, bien sea carrera
universitaria, técnica o ama de casa. En casa de Belkys a media cuadra de la
casa de mi madre y a una cuadra de la casa de Lidice, se formo un comando
familiar. Belkys ama de casa formadora
de hijos con ese aire de matrona acostumbrada a llevar la voz cantante, nos repartió
un té bien frio para mitigar el calor de la tarde barquisimetana, mientras
Vilvia, Leonor, Carmen, Lidice, Gladys y las niñas de la nueva generación como
Karelys repartían volantes frente a la casa de Belkys. Los nietos de Belkys
haciendo alarde de esa maravilla que es la infancia, me hace recordar mi
adolescencia por las calles de mi barrio. Cuando nuestra única preocupación era
estudiar y salir bien, para que nuestras madres nos permitieran salir en las épocas
de vacaciones, a volar papagayos en el playón detrás del cementerio o, patinar
por la cuadra en diciembre siempre que lo hiciéramos con nuestros hermanos
varones. Ayer vestidas de barrio con nuestras batas de casa y la comodidad de
estar en nuestro terreno. Nos divertimos amen de trabajar no por Capriles, sino
por el regreso de nuestros derechos perdidos. Representados estos derechos en
la figura de Henrique Capriles, para que trabaje por y para todos los
venezolanos; pues este es el deber ser de un presidente electo.
Comandos
familiares
Al transcurrir la tarde, nos fuimos dando cuenta que
los venezolanos en sus vehículos, aceptan los volantes y algunos aceptaron que
les colocaran mensajes con el nombre de Capriles, en el vidrio trasero de sus
carros. Fueron muy poquitos los que dijeron que no, porque algunos de los que
no aceptaron, fue porque acababan de pasar por otro comandito y ya les habían dado
volantes y traían los vidrios con el mensaje. Rosa Mateos me nombro en forma
jocosa, la reportera del barrio. La música contagiaba a cualquiera, que bajo
los acordes del golpe tocuyano apuesta por Capriles. Las mujeres se movían al
son de los tambores al igual que los niños. Mientras un Afecto al gobierno se
plantó con su camioneta frente a nosotras, para insultarnos y sacando un
volante con la foto de Maduro, nos retó a darnos unos golpes. Esta es la muerta
pero insepulta doctrina chavista, lo que más deseo es que podamos sepultarla el
14 de abril. Porque los venezolanos, no aspiramos cargos gubernamentales, ni ser
figuras públicas, no nos pagan ni pagamos. Los artistas se unieron viniendo
cada uno con sus recursos, de los distintos países a los que este gobierno los
condenó a vivir en auto-exilio, los trabajadores del gobierno quieren cambios
radicales en sus contrataciones colectivas sin atropellos y sin la
obligatoriedad de asistencias o franelas rojas. Los profesionales, técnicos y
amas de casa, queremos para nosotros, oportunidades de desarrollo profesional,
derecho a la propiedad privada, seguridad para que nuestros hijos y nietos
puedan salir sin riesgo de ser asesinados por una bala perdida, ir al
supermercado, abasto o bodega y poder adquirir el abastecimiento para nuestras
familias. No se cobran las entradas para ver a Capriles, porque es una
dependencia sana y hermosa; él nos necesita y nosotros a él como representante
de nuestro retorno a la democracia verdadera. Venezuela mía, habrá países más civilizados, más seguros, más calientes
o fríos pero…ninguno es mi Venezuela ni mi gente. Votemos pero cuidemos los
votos. PA’ FUERA LOS ACAROS QUE DEJO LA SARNA CHAVISTA.
























