
Este es el nombre del capítulo 198, de mi novela Tengo cincuenta ¿y qué? La publiqué en el 2009, los enlaces son mujeres venezolanas que ya se hartaron de este gobierno. Por lo que pronto lo mandaremos, a lavarse ese palto.
VENEZUELA COMO UNA MUJER
El lunes me llamó muy temprano la administradora
Encargada... –Sra. hoy viene una inspección del Seniat.
Le dije a Jaime que me acompañara; nos fuimos a la
Clínica y como a las 10 am llegó una funcionaria y un
Guardia, le mostré todos los libros, dijo que todo bien y
Se fueron.
–Jaime dijo: mi amor se dicen muchas cosas en mí
país de tu gobierno, pero me pareció muy decente y
respetuosa esa gente.
–Mira corazón, esta gente es lo mejorcito que tenemos,
hay una cosa y le digo cosa, porque no se puede llamar
de otra manera, es como una rama del Ministerio del
Trabajo, se te meten en la empresa, arman una junta entre
los trabajadores, nosotros tenemos más de 20 años con la
clínica, hemos sido fuente de trabajo de mucha gente y
jamás le hemos quitado ni un céntimo a un trabajador,
entonces me piden que tengo que contratar para la
seguridad industrial, lo hago, este tipo me cobra una
cantidad de dinero, por decir 4 pendejadas, y mensualmente
empiezo a pagarle, hago toda la reforma que me
pide, comenzaron los problemas con los trabajadores y
el presidente amenaza a las clínicas privadas, llaman a
los trabajadores que son delegados para una reunión, ellos
me traen un papel, donde se me pide que debo firmar,
una ley del presidente, que no recuerdo cuál es, yo sé que
se trata de algo donde tengo que darle viajes a mis
trabajadores, y canchas deportivas, era algo como eso.
Cuando me la llevaron les dije: –con eso me van a joder
y me quitarán la clínica; dígale a ellos que yo dije que no
firmo esa mierda, si me van a quitar el trabajo de toda mi
vida, tampoco se las voy a poner tan fácil–. Ellos lo
llevaron de vuelta y dijeron lo que yo les dije, el
representante de esa cosa dijo que yo lo tenía que firmar,
llamaron a los abogados, éstos le preguntaron a los
delegados: –¿su patrona los botó?
–No.
–¿No les ha pagado algo?
–No ella no nos debe.
Tengo 50 ¿y qué?
200
–Entonces si no quiere firmar no la podemos obligar.
–Esto me lo contaron los delegados, al de seguridad
industrial no lo volví a ocupar, el Ministerio del Trabajo
tiene sus parámetros, si están siendo cumplidos por qué
tienen que meterte esta gente que son una peste, yo pago
el seguro social de mis trabajadores, pero no tienen dónde
ir si se enferman, yo asumo eso y estoy pagando por un
servicio del que ellos no disfrutan; a ellos se les quita
una parte de su salario por lo mismo y ellos no tienen del
seguro social una aspirina. ¿Recuerdas por dónde se metió
el tipo que me pegó?
–Sí, claro.
–Esa era una hacienda que producía maíz y sorgo, la
expropiaron, ¿y qué pasó?, que ahora no produce nada,
pero a los dueños no le han pagado ni un céntimo; unos
galpones que están cerca de mi casa los rentó un tipo
para envasar la leche en polvo, la que venden en los
mercados populares, se venció el contrato, el dueño pidió
sus galpones, el tipo no se los devuelve, lo metió por los
tribunales, el tribunal da la orden de desalojo, pero el
tipo se pasa la orden por el culo, y sigue ahí. Si tienes un
pequeño negocio te acusan de oligarca, y toda esa gente
que son los rangos altos de la política de este país, se
enriqueció en estos años inmensamente. Yo he trabajado
toda mi vida, y no tengo los millones de esa gente; ellos
muchos de los que ahora ostentan casas y carros, de
elevado valor económico, nunca en su vida habían
trabajado, pero “no hay mal que dure cien años ni cuerpo
que lo resista”.
–¿Cómo es qué es tan fuerte?
–Ha ganado todas las elecciones por la estupidez de
la oposición de mi país, que ha ido de mal en peor; darle
un golpe de Estado solo lo victimizó; no asistir a la
contienda política para la asamblea, les dejó el campo
libre. La representación de oposición que hay, en su
mayoría, son los que brincaron la talanquera; entonces
digo de nuevo, quién cierra la puerta. Los venezolanos
que no pertenecemos a un bando ni a otro, somos los que
llaman ni ni, somos los que no le aplaudimos todo a un
ser que tiene las bolas de compararse hasta con Cristo o
nos vamos todos los días a despotricar del gobierno por
la televisión. El hijo de Gervasio, implicado en el
ataque que sufrí, está inscrito en una misión de esas del
gobierno, nunca va y cobra un dinero. –Dime algo, si algún alto ejecutivo del gobierno te
oye hablar así, ¿puedes ir presa?
–No, esta es una dictadura light, jajaja.
–¿Qué es eso?
–Te atacan por lo que te sustente.
–¿Como tu clínica?
–Sí, y te hacen un historial, que te hacen ver como el
peor delincuente de este país.
–Entonces, como tú lo pintas no hay remedio.
–Yo tengo fe en esos muchachos que están emergiendo
lo
que tenemos es que dejar la pendejada de no votar.
total mi país es
una mujer.
–¿Cómo?
–Igual que nosotras le aguantamos a un hombre, pero
cuando nos cansamos, lo mandamos muy largo al carajo,
jajaja…
–Espero que no te canses de mí.
http://www.youtube.com/watch?v=6pReFXI-kT8&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=SGZy5sd2gJE&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=guWIMv-gALc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=NdYxUgo2sQ4&feature=related